" RECUERDOS " 
Tengo muchos recuerdos de mi padre y de cómo crecí a su lado en nuestro departamento junto a las vías del tren elevado. Durante casi veinte años oímos el rugido del convoy cuando pasaba por la ventana de su dormitorio. De noche, tarde, papá esperaba solo en las vías el tren que lo llevaba a su empleo en la fábrica, donde trabajaba en el turno de medianoche. Esa noche en particular, esperé con él en la oscuridad para despedirlo. Su rostro estaba triste. Su hijo menor, es decir yo, había sido reclutado. Le tomarían juramento a la mañana siguiente a las seis, mientras él estaba en su máquina de cortar papel en la fábrica. Mi padre había hablado de su enojo. No quería que “ellos” se llevaran a su hijo de sólo diecinueve años, que nunca había bebido o fumado un cigarrillo, a pelear en una guerra en Europa. Puso sus manos en mis delgados hombros. -Ten cuidado, Jorge y si alguna vez necesitas algo, escríbeme y me ocuparé de que lo consigas. De pronto oímos el rugido del tren que se aproximaba. Me abrazó con fuerza y me besó suavemente en la mejilla. Con los ojos llenos de lágrimas murmuró: -Te quiero, hijo !
Entonces llegó el tren, las puertas cerraron y desapareció en la noche. Un mes mas tarde, cuando yo estaba reclutado en europa, mi padre murió. Tengo setenta y seis en el momento de sentarme a escribir esto. Una vez oí a Pete Hamill, el periodista de Nueva York, decir que los recuerdos son la mayor herencia de un hombre y tengo que coincidir con él. Sobreviví a cuatro invasiones en la Segunda Guerra Mundial. He tenido una vida llena de todo tipo de experiencias. Pero el único recuerdo que permanece es el de aquella noche en que mi papá me dijo: “Te quiero, hijo” " REFLEXIONES " 
Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos un país llamado Tierra. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos) y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde. Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí. Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa. De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir “basta” al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo. Me he transformado en un hombre libre (como debe ser), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India, donde la Madre Teresa sabe que debemos dar hasta que duela. Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el amigo, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse instantaneamente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando para iluminar cada rincón. Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva cada día. Vive de instante en instante porque eso es la vida. Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento?Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?. No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no tratarte como quiza te trataron tus padres, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás. Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas “no puedo” ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes. Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades. Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta. Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella. El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será y sucederá naturalmente. Facundo Cabral. " PALABRAS PARA RECORDAR " Tu presencia es un regalo para el mundo. Eres una persona única en millónes. Tu vida puede ser como tu quieras que sea. Vive cada día con intensidad. Cuenta tus alegrías, no tus desdichas. Lucha contra la adversidad que se te presente. Dentro de tí hay infinitas respuestas. Comprende, se valiente, se fuerte. No te impongas limites. Hay tantos sueños que esperan ser realizados ! Lucha por tu ideal, tu sueño, tu premio. No hay nada tan desgastante como las preocupaciones. Mientras más carguemos con un problema, más pesado se hace. No te tomes las cosas con tanta seriedad. Vive una vida de serenidad, no de lamentos. Recuerda que un poco de amor recorre largos caminos. Recuerda que la amistad es una sabia inversión. Los tesoros de la vida son personas. Nunca es tarde. Transforma lo cotidiano en extraordinario. Ten salud, esperanza y felicidad. Collyn McCarty. " PROFESION: M A D R E " 
Meses atrás, cuando recogía a los niños del colegio, otra madre a la que conocía bastante bien, se me acercó. Estaba muy indignada. - “¿Sabes lo que tú y yo somos?” me preguntó. Antes de que yo pudiera darle una respuesta, la cual la verdad no sabía cuál era, ella me empezó a contar la razón por la que me hizo esa pregunta. Parece que recién venía de renovar su licencia de conducir en la oficina de tránsito . Cuando la oficial que tomaba los datos, le preguntó cuál era su ocupación, ella no supo qué responder. Al percatarse de esto, la oficial que tomaba los datos le dijo: - “A lo que me refiero, explicó la oficial, es si usted trabaja o es simplemente una …?” - “Claro que tengo un trabajo, le contestó, soy una mamá”. La oficial respondió: - “No ponemos mamá como opción, vamos a ponerle ama de casa. ” - fue la respuesta enfática de la oficial. Yo había olvidado por completo la historia, hasta que un día me pasó exactamente lo mismo. La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura, y tenía un título muy despampanante en su escritorio que decía “Interrogadora Oficial”. Cuál es su ocupación? me preguntó ella. Le respondí: “Soy una Investigadora en el campo del Desarrollo Infantil y RelacionesHumanas.” ¿Qué me hizo contestarle esto? No lo sé. Las palabras simplemente salieron de mi boca. “La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedó congelado en el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente, haciendo énfasis en las palabras más importantes. " Investigadora en el campo del desarrollo infantil y las relaciones humanas " Luego, observé asombrada cómo mi - profesion - era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial. - “Me permite preguntarle, dijo la funcionaria, con un aire de interés, ¿qué es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?” Con voz calmada y pausada, contesté: - “Tengo un programa continuo de investigación (qué madre no lo tiene) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera de la casa). Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas). Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad como 24 !!). "Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo y la remuneración es más que solamente económica, también están ligadas al área de la satisfacción personal”. Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria, mientras completaba el formulario. Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta. Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas del laboratorio, de 13, 7, y 3 años de edad. Arriba yo podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización. ¡Me sentí triunfante! ¡Le había ganado a la burocracia! Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que sólo: “un ama de casa más” La maternidad… carrera más gloriosa. Especialmente cuando no se tiene un título en la puerta. " EL BOSQUE MAGICO DE TU MENTE "
El concepto de felicidad es muy diferente de unas personas a otras y aunque hay cosas y sensaciones que pueden ser comunes, lo que puede alegrar a unos, quiza puede entristecer o molestar a otros. Algunas personas son felices llevando una vida tranquila y segura mientras otras se aburren si no hay en su vida cambios, o si estan solas, sin novedades y sin fuertes emociones. La felicidad depende más de lo que ocurre dentro que de lo que nos sucede fuera; de las ideas que tenemos sobre nosotros mismos y sobre la vida. Depende de todos los misterios que viven ¡en el Bosque Mágico de tu Mente! Dentro de tu mente lo tienes todo. El sol y la luna, las montañas y los valles. Los colores del amanecer y las sombras de la noche. La alegría de las cascadas y la niebla espesa que llena el alma de nostalgias infinitas. Si buscas dentro de tu corazón, siempre encontrarás razones para ser feliz y también si asi lo quieres puedes permanecer en la tristeza. Porque tu felicidad no depende de otros, de la compañía que tengas o de lo que haces, ni tampoco de lo que tienes. No depende de cómo sea tu cuerpo ni de que tengas pocas o muchas cualidades. Sólo depende de lo conforme que estés con lo que haces, con lo que tienes, con tu vida y con tus talentos. La Felicidad depende de que realmente quieras ser feliz y estés tan a gusto contigo mismo como para poder sentir el gozo de la Vida. “La felicidad es una mariposa que sale volando cuando la persigues, pero que puede posarse a tu lado, si te sientas tranquilamente a mirar” " CUANDO PENSASTE QUE YO NO ESTABA MIRANDO " 
Cuando pensaste que yo no estaba mirando, colgaste mi primer dibujo en el refrigerador y entonces quise hacer otro. Cuando pensaste que yo no estaba mirando, alimentaste a un gato callejero y me di cuenta que era bueno ser amoroso con los animales. Cuando pensaste que yo no estaba mirando, horneaste un pastel de cumpleaños para mí y supe que los detalles son importantes y especiales. Cuando pensaste que yo no estaba mirando, pronunciaste una oración, y creí que había un Dios a quien siempre podría hablarle. Cuando pensaste que yo no estaba mirando, me diste un beso de buenas noches, y me sentí amado. Cuando pensaste que yo no estaba mirando, vi que corrían lágrimas de tus ojos, y aprendí que algunas veces uno se entristece; pero que está bien llorar. Cuando pensaste que yo no estaba mirando, sonreíste, y eso me hizo querer ser así también. Cuando pensaste que yo no estaba mirando, me cuidaste, y deseé ser lo máximo que pudiera llegar a ser. Cuando pensaste que yo no estaba mirando… miré… y quise darte las gracias por todas esas cosas que hiciste cuando pensaste que yo no estaba mirando. María Rita Schilke. |